
La llegada de inversiones estimadas en US$48.000 millones para la costa de Río Negro, impulsadas por proyectos como la planta de gas natural licuado Argentina LNG y el oleoducto Vaca Muerta Sur, abre una oportunidad de desarrollo para la provincia, pero también plantea el desafío de lograr que una parte significativa de esos recursos permanezca en el territorio.
Así lo señaló un informe elaborado por la consultora Praxis, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, que analizó las perspectivas económicas de Viedma y del Corredor Atlántico rionegrino ante el avance de los proyectos energéticos.
Según el estudio, unos US$30.000 millones corresponderían al megaproyecto Argentina LNG, otros US$15.000 millones estarían vinculados con el desarrollo global del gas natural licuado y alrededor de US$3.000 millones se destinarían a la construcción del oleoducto Vaca Muerta Sur.
La directora de Praxis, Eugenia Soler, explicó que el principal interrogante es cuánto de ese flujo de inversiones podrá transformarse en capital productivo para Río Negro.
La politóloga advirtió que, sin una estrategia de desarrollo local, podría producirse un escenario de bajo impacto territorial, en el que los contratos profesionales y los servicios de mayor valor agregado fueran prestados por empresas radicadas fuera de la región.
En ese sentido, alertó que, “si no actuamos rápido, corremos el riesgo de transformarnos en un simple enclave exportador”.
El informe identifica a Viedma como la ciudad con mayor potencial para captar parte del valor generado por los proyectos, pese a que las terminales portuarias y las principales obras industriales estarán emplazadas a varios kilómetros de distancia.
La ventaja de la capital provincial radica, según el análisis, en su concentración de instituciones públicas, universidades, organismos científicos y estructuras gubernamentales.
No obstante, la ciudad deberá resolver lo que el estudio define como la “paradoja viedmense”. De acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Viedma registra una tasa de desempleo del 2,1%, la segunda más baja del país.
Soler señaló que ese indicador está sostenido principalmente por el empleo público y sostuvo que el desafío será orientar parte de esa fuerza laboral hacia el sector privado y los servicios profesionales especializados.
Entre las actividades con mayor potencial, el informe menciona la ingeniería, la agrimensura, la gestión ambiental, la consultoría técnica y los servicios financieros e informáticos vinculados con la logística y la actividad industrial.
El estudio también plantea que el desarrollo regional dependerá de la articulación entre las distintas localidades del Corredor Atlántico y el Valle Inferior, con funciones complementarias y sin competencia aislada entre los municipios.
Dentro de ese esquema, Sierra Grande se proyecta como centro exportador de petróleo; San Antonio Este, como nodo para el procesamiento de gas; Valcheta, como enlace logístico terrestre; y Viedma, como proveedora de capital intelectual, financiero y tecnológico.
El análisis también destaca el papel del Valle Inferior y de la zona de General Conesa como posibles proveedores de alimentos para la población que se radique o trabaje en el corredor energético.
Según el informe, el sector agropecuario podría ampliar la producción de frutos secos, carne, lácteos y cultivos hortícolas intensivos para abastecer a los nuevos centros industriales, agregar valor en origen y diversificar la matriz económica de Río Negro.